NOTA PERIODÍSTICA

20 julio 2009

Este blog contiene, además de sus objetivos específicos, un homenaje: a quien fuera mi maestro JULIÁN AGOSTA.

A ello se debe la inclusión, en esta entrada, de la nota periodística que redacté en oportunidad de una exposición.

Sus productos estéticos no poseen un carácter representacional, sino, al decir de N. Goodman, simbolizan emociones e ideas. donde se vislumbran las huellas de otros discursos lejanos en el tiempo y cuya función poética reside en componentes ajenos a la obra misma, como son la luz y el espacio. 

Exposición Galería Palatina. Mayo de 2004

“El que enseña a sembrar ( A Alberto Delmonte)”

Hierro batido, soldado y patinado. 1l2 x 50 x 21. 2004. Obra de Julián Agosta.

 Estar frente a una escultura de Julián Agosta implica experimentar asombro, emoción, solemnidad y placer. Encontrarme con ella en un ángulo preferencial de la galería, en esa fría tarde otoñal, fue acceder a un refugio sagrado. Allí se erguía como una deidad primitiva, totémica y monumental.

 La luz se modula entre penumbras  y contrastes, recreando la memoria de un espacio sacralizado y acrecienta así el dramatismo que infunde la potencia  rotunda de sus volúmenes por ello sucede ante mí un coloquio de significativos mensajes.

Descubro conmovida,  que un ritmo quebrado acentúa la riqueza de las formas, donde el espacio adquiere fuerte protagonismo, con alusiones y símbolos que recurren  a una persistencia en sugerir.

 Es una composición de gran formato donde  predomina la verticalidad, hay en ella  un protagonismo de la  angulación  con  volúmenes que se encastran, oponen e interrelacionancreando un personaje que produce una disrrupción con respecto a las normas y una ruptura de la previsibilidad en sus mecanismos de configuración formal.

 El color terroso, logrado con pátinas y tenues veladuras, remite a producciones de épocas muy lejanas y por un rico juego volumétrico y espacial, la luz resbala en la superficie pulida convirtiéndose en materia significante por su afectividad discursiva y gran expresividad.

 A través de una abstracción constructiva sensible, con un polisémico mensaje, una signografía de raíces prehispánicas realza el misterio y dramatismo de una depurada complejidad formal. Lo mítico y metafórico como formas de un lenguaje que deviene de una memoria  colectiva.

Su título A Alberto Delmonte (su entrañable amigo) , como elemto metadiscursivo, contribuye a la producción de un efecto de sentido y le impone un valor simbólico.

La figuración propone ambigüedad y una significación que provoca deceptividad icónica y semántica al carecer de un carácter representacional. Poesía de hierro, que late, respira, sangra y llora por su lirismo simbólico que incita una profunda emoción estética.

 Lic.Margarita Hiriart.

Homenaje a Delmonte

El que enseña a sembrar. Homenaje a A. Delmonte

 Julián Agosta, (l935-2007), recibió numerosos premios en concursos nacionales e internacionales. En l991 le fue otorgado el Gan Premio de Honor en Escultura del Salón Nacional.

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